El veredicto del juicio oral por el asesinato de la bailarina de tango María Cecilia “Tati” Caviglia, cuyo cuerpo fue encontrado calcinado dentro de una valija en la localidad de bonarense de Dolores en agosto de 2016, se dará a conocer mañana en una audiencia pública en el Palacio de Justicia porteño.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 10, integrado por los jueces Silvia Estela Mora, Alejandro Noceti y Alejandro Martín Becerra, comunicará la sentencia a las 9.30 en la sala 6066 del sexto piso de la sede judicial ubicada en Talcahuano 550.
Además, antes de la lectura del veredicto se les permitirá a los imputados, Maximiliano Báez (30) y Víctor Ezequiel Blanco (30), hacer uso de su derecho a pronunciar sus “últimas palabras” del proceso.
La audiencia tendrá lugar tras el cuarto intermedio dispuesto por los magistrados el viernes último, cuando la fiscalía y las defensas de los acusados expusieron sus alegatos finales.
En esa oportunidad, el fiscal Carlos Giménez Bauer solicitó al tribunal que se le aplicara a ambos acusados la pena de 18 años de prisión por “homicidio simple en concurso real con hurto”, tras considerarlos “coautores materiales” del crimen de la bailarina.
“Llegamos al juicio con una versión de los acusados, de imputaciones recíprocas en la etapa de instrucción”, señaló durante su exposición, y siguió: “Lo que está probado es que mataron a ‘Tati’ Caviglia, en definitiva ninguno de los dos puede salir de esa realidad”.
Sin embargo, y aunque consideró que la confesión realizada por Blanco durante el juicio implica un atenuante para la condena, dijo que la misma “no cambia las responsabilidades penales” de los hombres en el asesinato y que sólo “confirmó la autoría” del hecho.
En tanto, las defensas oficiales de Báez y de Blanco aceptaron las culpabilidades de sus asistidos, aunque remarcaron la confesión y el arrepentimiento demostrado durante la misma como atenuantes.
Por ese motivo, ambas abogadas consideraron excesivo el pedido de la fiscalía y pidieron a los jueces que se les aplique a los acusados una condena más cercana a la mínima de ocho años de prisión que establece el Código Penal.
Caviglia (50) era dueña de “La Casa de Tati”, un hostel ubicado en Avenida Independencia 1636, del barrio porteño de San Cristóbal, que también funcionaba como salón de baile de tango, y su desaparición se produjo la noche del 25 de agosto de 2016.
Al día siguiente, una amiga de “Tati” hizo la denuncia ante la Policía Federal Argentina (PFA), preocupada porque la víctima se había ausentado, igual que su empleado Blanco, y no se conectaba al WhatsApp.
Ese mismo 26 de agosto, pero por la madrugada, el cadáver calcinado de una mujer fue hallado dentro de una valija prendida fuego junto a un árbol ubicado en el kilómetro 222 de la ruta 2, a la altura de Dolores.
La autopsia determinó que la víctima había sido asesinada a puñaladas, aunque recién cuatro días más tarde se pudo confirmar con un cotejo dactiloscópico que se trataba de Caviglia.
Según la investigación, tras cometer el crimen, Blanco y Báez se fugaron a Bolivia, vía el paso jujeño Villazón-La Quiaca, y el primero regresó al país el 27 de agosto y el 2 de septiembre se presentó ante la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional para denunciar que se había cometido un homicidio en el hostel en el que él trabajaba.
El 20 de septiembre Blanco finalmente se entregó en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes, mientras que Báez fue detenido cuatro días después cuando llegó al Aeropuerto de Ezeiza en un vuelo proveniente de Bolivia.

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