Un sospechoso de 19 años fue detenido hoy por el crimen de Jorge Adrián
Bustamante, el joven encontrado asesinado en un arroyo cercano a la ciudad
bonaerense de Tandil, y los peritos determinaron que la víctima murió por
estrangulamiento y grave traumatismo de cráneo, informaron fuentes
policiales y judiciales.
El acusado fue identificado por la Policía como Nahuel Morales (19), la
última persona en mantener una charla telefónica con la víctima antes de
desaparecer, quien esta tarde se presentó junto a su abogado particular
ante el fiscal de la causa y quedó apresado.
Al momento de la detención se realizaba en el centro de Tandil una marcha
de silencio de familiares, amigos y vecinos de Bustamante (24), quienes al
enterarse de que era este sospechoso -ya investigado desde que la víctima
estaba desaparecida- estallaron en un fuerte aplauso.
Fuentes judiciales informaron  que el cuerpo de Bustamante fue
trasladado esta mañana a la morgue de la Policía Científica en calles 72 y
136, de La Plata, donde los médicos legistas practicaron la autopsia y
confirmaron que el joven murió a causa de “estrangulamiento por lazo y un
grave traumatismo de cráneo”.
Al ser hallado ayer por la tarde en el arroyo Langueyú, a unos 25
kilómetros de Tandil, el cuerpo presentaba lesión contuso cortante de unos
2,5 centímetros sobre el ojo derecho, un dogal realizado con un cinturón de
cuero con hebilla metálica, flojo, y un principio de putrefacción.
Además, el cadáver estaba con el torso desnudo y un pantalón oscuro.
En ese sentido, Walter Fernández, el pescador que halló el cuerpo relató
hoy a la prensa que en un primer momento creyó que se trataba de “muñeco”
hasta que pudo ver que “emanaba sangre” de la cabeza.
Si bien fue reconocido por su fisonomía y, fundamentalmente, un anillo con
las iniciales de Bustamante, los expertos en necropapiloscopía de la morgue
de La Plata intentarán reconstruir los tejidos de las huellas dactilares
para su identificación científica.
Los voceros indicaron que ante la gravedad del caso, el fiscal general del
Departamento Judicial de Azul, Marcelo Sobrino, viajó a Tandil para
brindarle recursos y colaboración al fiscal de la causa, Gustavo Morey, de
la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 8 local.

Por su parte, el abogado de Morales, Claudio Castaño, dijo antes de que su
defendido quedase preso, que el chico no tiene relación con el crimen
aunque reconoció que estuvo con Bustamante al momento en el que
supuestamente lo capturó un grupo de atacantes.
“Nahuel está shockeado todavía y hay distintas hipótesis de por qué no le
hicieron nada. Él también conoce a los atacantes y tuvo la cautela de no
nombrarlos para no exponerse a consecuencias indeseables”, dijo el letrado.
“Debe ser shockeante que te bajen de los pelos con los pantalones por las
rodillas”, señaló el abogado y agregó que la actitud de su cliente “puede
dar para un encubrimiento, pero no un homicidio estas características”.

Los investigadores allanaron en las últimas horas el domicilio del
sospechoso y secuestraron un teléfono celular, una moto sin chapa patente y
una campera roja con aparentes manchas hemáticas.
Bustamente fue visto por última vez la noche del martes pasado luego de
asistir a una cena familiar, tras lo cual su auto fue encontrado
parcialmente incendiado y con manchas de sangre humana.
Si bien aún no se encontró el celular del muchacho, se establecido que
aquel le envió a su familia un mensaje de Whatsapp a la 1.05 del miércoles.
A través de las cámaras de seguridad se determinó que a las 3.42, el Palio
ingresó por Ruta 30, siguió por Suárez García y dobló luego por Azucena
hasta Galicia, donde fue abandonado, aunque no se pudo identificar en esas
imágenes la identidad del conductor del auto en esas maniobras.
El auto parecía seguir a una moto de 110 cilindradas con un solo ocupante y
cinco minutos después, la misma moto vuelve por Azucena, en sentido a
Lunghi, pero esta vez con dos personas a bordo.

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