Un empresario que está acusado de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y que fue señalado por el padre de Candela Rodríguez de tener relación con el crimen de la niña, fue detenido en su casa del barrio porteño de Villa Urquiza junto a su esposa y sus dos hijos, informaron fuentes judiciales.
Se trata de Gustavo Sancho (56), cuya captura fue concretada el martes por efectivos de Gendarmería Nacional, que también apresaron a otras 12 personas vinculadas a la investigación y realizaron allanamientos en Mar del Plata y en la localidad chaqueña de Roque Sáenz Peña.
La detención de Sancho, dueño de boliches del partido bonaerense de San Martín y vinculado a la construcción, fue ordenado por la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, quien lo acusa de lavado de activos provenientes del narcotráfico y hace cuatro meses le había concedido una exención de prisión en esta causa.
Pese a que el expediente está en secreto de sumario, una fuente de la investigación indicó que la magistrada tiene previsto indagarlo, al igual que a su esposa y sus hijos, Franco (20) y Alan (29), quien fue secuestrado en 2009.
Con el apoyo de la Procuraduría contra la Narcocriminalidad (Procunar), la jueza determinó que Sancho aparecía mencionado en varias causas relacionadas con el hallazgo de avionetas en campos de distintas provincias, entre ellas Chaco, de donde es oriundo el empresario.
Luego, en base a información de esos expedientes, se estableció que Sancho también estaría vinculado al decomiso de varios aviones en Paraguay y se reunieron todas esas investigaciones.
Por eso, el martes también se allanó la oficina de la Defensoría Oficial número 2 de Roque Sáenz Peña y la casa del abogado Matías Jachesky, quien hace algunos años había representado a Sancho en una causa por narcotráfico en la que terminó absuelto, indicaron medios locales.
Los gendarmes se llevaron de ambos lugares documentación de interés para la causa, pero no hubo detenciones.
Por otra parte, Sancho fue mencionado por Juan Alfredo Rodríguez, el padre de Candela, como uno de sus posibles enemigos al declarar en la causa por el secuestro y crimen de su hija de 11 años, cometido en 2011 en el partido bonaerense de Hurlingham.
En esas declaraciones judiciales, el padre también mencionó a otros sospechosos de estar vinculados con el narcotráfico en la zona de San Martín, donde vive parte de la familia de Sancho.
De hecho, su hijo Alan -uno de los detenidos el martes- fue secuestrado en diciembre de 2009 cuando salía de la casa de su novia, en ese partido del noroeste del conurbano, y liberado 30 horas después en Ituzaingó sin que se llegara a pagar el rescate de 200.000 euros que los captores habían exigido a su padre.
En aquel momento, Alan era corredor de TC Pista y su captura despertó “algunas dudas” entre los investigadores, según manifestó públicamente el entonces ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, a quien le sorprendió “que el que llamaba para pedir el rescate era la propia víctima”.
De acuerdo a los pesquisas, las primeras llamadas fueron las efectuadas por Alan y las siguientes por los captores, ya que en total fueron al menos cuatro llamados.

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