Por Alerta Provincia.   

A 5 años del crimen,  Alerta Provincia habló con Emilia Vasallo, la madre de Pablo “Pali” Alcorta.

“El 18 de mayo de 2013 mi hijo fue fusilado de un tiro en la cabeza en Villa Tesei por Diego Ariel Tolaba, quien en ese momento era efectivo de la  Policía de la provincia de Buenos Aires 2, y actualmente es policía de la Ciudad, a pesar de estar imputado por homicidio simple en una causa que tramita en la UFI 6, en este momento a cargo del juzgado de Garantías 4 de Morón.  Ahora pasó la causa a la sala I de la Cámara de Apelaciones.  El juez de Garantías 4 pidió el sobreseimiento de Tolaba y que la causa no se eleve a juicio. Nosotros pedimos que lo juzguen, así que apelamos el fallo y estamos a la espera de la decisión de la Cámara. Llegamos hasta acá gracias a la lucha de mi familia, del padre de Pablo, Rubén, con mis hijos, con otros familiares de víctimas y las organizaciones que nos vienen acompañando desde el principio.”

“La causa tramitaba en la UFI 6, el fiscal pidió el sobreseimiento. Estaba a cargo la doctora Bonini. Pero cuando firman el sobreseimiento estaba el doctor Di Leo a cargo. Apelamos y fuimos a Cámara, nos tocó la sala I. Apelaciones entendió que nuestro derecho de defensa no fue garantizado y  ordenó apartar al fiscal. Pidieron al fiscal general de Morón que se investigue el crimen. Como Di Leo pidió el sobreseimiento, la causa la instruye la doctora Bonini. Es la misma que no pidió las medidas de prueba necesarias que se perdieron, como la grabación de la cámara de seguridad del peaje. A mi hijo lo mataron a metros del peaje de Acceso Oeste, en calle Húsares y segunda Gaona.  Cuando pidieron la filmación ya había pasado un año. Nosotros reclamamos al municipio y a la concesionaria que nos permitan acceder a las filmaciones, y nos respondieron que ya no están. En ese momento no había domos municipales, entonces no tenemos la prueba fundamental del homicidio”

Pablo Alcorta falleció el 6 de diciembre de 2013, luego de estar internado casi 7 meses. Sufrió muchas operaciones, a partir del cuarto mes quedó en estado vegetativo. “La fiscal Bonini llegó a pedir la historia clínica de Pali para decir  que a su entender no murió de un balazo porque Tolaba apretó el gatillo sino por mala praxis”, relata Emilia. “Como querellantes, somos nosotros los que estamos investigando. Llegamos a descubrir que uno de los policías que instruyó la causa el día que le dispararon a Pablo es un efectivo involucrado en cohecho y amenazas, acusado de cobrar una coima de 600 mil pesos a piratas del asfalto, estuvo preso, no sabemos si ya lo liberaron. Este policía firmó el secuestro del arma, pero Pablo no tenía ningún arma. Plantaron un arma. Ellos dicen que el otro chico que estaba con Pablo sí tenía un arma.  Lo que dicen los testigos que trabajaban en el peaje, o sea los compañeros de Tolaba.

“El único testigo que tenemos nosotros es el chico que estaba con Pablo ese día” dice Emilia. “El muchacho declaró que no tenía ningún arma. Que nunca vieron al policía, que nunca dio la voz de alto. Escucharon las detonaciones y Pablo cayó al piso. Seis disparos. Pero las pericias las hizo la misma policía Bonaerense! Tendría que haberlas hecho otra fuerza de seguridad. No sabemos si fueron dos o seis balazos. A Pablo un proyectil le atravesó la sien. Estaba arriba de la moto tratando de arrancarla”

Si hubo testigos, no se pudieron encontrar. –¿Quién quiere atestiguar contra la policía? Sabemos que los que declaran contra la policía son amenazados, perseguidos.

“Tolaba declaró que disparó porque vio amenazada su integridad física. Que Pablo le apuntó con un arma. Le tiró a unos 20 metros de distancia. Tolaba sostiene que Pablo sacó un arma y le apuntó con la mano derecha. Pablo estaba al volante de la moto. Cuando se quiso escapar, sintió el disparo que le estalló en la cabeza. Tenía 17 años y ningún antecedente. Y aunque los hubiera tenido, no se justifica que lo haya asesinado así por un intento de robo”

El policía que mató a Pablo estaba cumpliendo funciones como seguridad adicional en el peaje, en una garita de la concesionaria, tomando mate con los empleados de la autopista. A 20 metros pasó la moto, iba un hombre, con una chica, vecinos del barrio Jufré de Hurlingham. Con dolor, pero con firmeza y transparencia, la madre de Pali no miente. “Pablo y Gabriel (el joven que estaba con Pali Alcorta) iban caminando e intentaron robar la moto. De chamuyo se la quisieron sacar. Un trabajador del peaje le avisó a Tolaba, y Tolaba disparó. Pablo ya estaba arriba de la moto. Estaba vestido con una campera azul. El dueño de la moto dijo que un chico de campera roja le hizo ademanes con algo que tenía en la mano para que le entregara el vehículo. El hombre entregó la moto, Pablo se subió y recibió el balazo.  Tolaba declaró que dio seis veces la voz de alto. Pablo nunca pudo dar su testimonio.

“Gabriel es nuestro único testigo pero está preso por otra causa. El ya declaró, quiere ampliar la indagatoria a pesar de que lo apretaron, lo amenazaron en el penal para que no hable nada más. Como saben que va a declarar contra un policía lo amenazan en la cárcel. Su testimonio es clave”

Emilia sigue relatando a Alerta Provincia las irregularidades de la causa. “Hicieron la reconstrucción del hecho, y a nosotros nos mandaron la cédula de notificación 20 días más tarde. No pudimos presenciar la reconstrucción, no fuimos parte. Se extravió la cédula… todos los inconvenientes judiciales siempre son contra la querella. Hoy Tolaba debería estar preso, esperando el juicio y la sentencia como cualquier persona”.

-Cómo está la causa? -La causa sigue. Por el intento de robo intervino el Fuero Penal Juvenil de Morón, que pidió investigar el homicidio. Por la tentativa, a Pablo lo sobreseyeron.  Gabriel ya cumplió condena por el hecho. Nosotros pedimos que sea testigo, nos dicen que no se puede porque fue parte del hecho. Como está preso por otra causa, pedimos 5 veces que lo trasladen para que declare en fiscalía.  A Tolaba le dieron dos sobreseimientos pero apelamos en Cámara, hubo un revocamiento, ordenaron que se investigue. El sobreseimiento no está firme ni es definitivo. La calificación del delito es homicidio simple. Al año de matar a Pablo lo ascendieron en la Bonaerense  y después pidó el pase a Capital Federal. No hay sentencia firme, por lo que no debería estar trabajando como policía en la Ciudad.

Fuentes cercanas al ministerio de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires explicaron a este medio que Tolaba presentó un certificado de sobreseimiento para conseguir el traslado desde la policía Bonaerense. “Revisamos el legajo pero la normativa vigente nos impide apartarlo de la fuerza. Por las dudas no lo pusieron en funciones en la calle. Está prestando servicios en la División Delitos Contra la Salud. Por más que tenga la intención la Oficina de Transparencia, la ley lo ampara”

Sobre el intento de robo, Emilia afirma que “eso ya se juzgó. Acá, la realidad es que Tolaba disparó con la intención de matar. A Pablo le hicieron pericias en las manos y no tenía restos de pólvora, fue negativo. Las supuestas armas que habrían aparecido, que estamos seguros de que las plantaron, no tenían balas, no estaban aptas para el disparo, ni percutor tenían. Ninguno de los dos estaba armado”

-Qué dicen los testigos? –Son compañeros de Tolaba. Primero declararon en la comisaría, después en la fiscalía y se contradicen. Queremos que declaren en un juicio. Son muchas las contradicciones, la misma fiscalía que primero pidió sobreseer a Tolaba luego pidió que se lo juzgara.  Al fiscal Bonini ahora lo apartaron de la causa. Para él, la causa que se inició como averiguación de ilícito fue una legítima defensa. Pero fue un homicidio simple, esa es la calificación del delito. Y, para nosotros, fue un homicidio agravado.  Ningún testigo asegura que Pablo estuviera armado. Alguno dice que le pareció que Gabriel tenía algo parecido a un arma, otro no está seguro. Nadie vio a Pablo con ningún arma porque estaba desarmado!!!

“En la Justicia de Morón quisieron hacer todo rápido para absolver a Tolaba. Nunca fue detenido, nunca fue pasado a disponibilidad. De él directamente no recibí amenazas, pero sí de otros policías. Recibo llamados intimidantes por teléfono, constantes amenazas e insultos por Facebook pero igual sigo luchando aunque la Justicia esté corrompida por el poder político y policial.

“La gente le pide más seguridad a una policía que tiene jefes que manejan la trata de personas, el narcotráfico, las zonas liberadas. Cuando hablamos de gatillo fácil, hablamos de pibes que muchas veces los mataron o porque se negaron a robar para la policía, o porque robaban para la policía y ya no les servían más. Todo esto es una locura, algunas madres hasta piensan que no está bien pedir justicia si a sus hijos los fusilaron por salir a robar. Vivimos en una sociedad donde prevalece más la propiedad que la vida de las personas. A nadie le gusta que le roben, que te despojen de tus cosas. A mí me robaron tres veces en un año.

-Pudiste hablar con Pablo sobre el hecho?

-Ese día habíamos estado juntos con mi hijo, era un día frío y lluvioso. Mirando la tele. Vino Gabriel a buscarlo, a golpear la puerta. Pablo se había quedado dormido, pero Gabriel insistía y no quería pasar más tarde, decía que era urgente. No era amigo de Pablo, apenas un conocido que vivía del otro lado del puente. Mi hijo cuidaba a sus hermanas cuando salíamos a trabajar. Estudiaba de noche. Ese día lo desperté y se fue, tengo ese trauma. No sé si dejó influenciar por el otro pibe, creo que tomó una mala decisión. No sabemos por qué, no precisaba nada material. Yo le dije ¿por qué hiciste eso hijo? Ni sé por qué lo hice, ni lo pensé. Por boludo, mamá, me contestó. 

A la memoria de Pablo Alcorta y todos los jóvenes fusilados por el gatillo fácil que no tuvieron la oportunidad de reinsertarse en una sociedad que responde con balas a la desigualdad social. A los que claman por el linchamiento de los delincuentes pero nada dicen de ejecutar a los corruptos- políticos, empresarios- que saquean a la patria. A los que ignoran que las cárceles serán sanas y limpias y no instrumentos de tortura para perfeccionar criminales e inyectarles odio. A los policías que arriesgan su vida, no les permiten tener derechos sindicales, sufren la corrupción de sus superiores, reciben órdenes inmorales, y reciben carta blanca para matar sin dar la voz de alto, o ante la presunción de que un sospechoso pueda estar armado, a los que les dan la falsa garantía de que un decreto podrá imponerse sobre el Código Penal y podrán fusilar por la espalda. A las víctimas de la Masacre de Budge. A la familia Witis. A los rehenes de Ramallo. A los asesinos de la Masacre de Andreani. A los que saben que la inseguridad es junto al narcotráfico un gran negocio que mantiene la economía con seguridad privada, cárceles superpobladas, presos masacrados en comisarías, venta de droga en las calles y en las cárceles, robo de celulares y venta de nuevos modelos para asegurar la rentabilidad de las empresas de telefonía, venta de repuestos de autos robados, policía adicional para cuidar a los barras. A las víctimas de la inseguridad. A todas las víctimas. Y a los que apuestan por una sociedad con menos violencia, con menos desigualdad,  con más escuelas, más fábricas, más hospitales. Con menos Bullrichs y Bolsonaros. Con independencia económica, soberanía política y justicia social. A los argentinos que claman por Dios y piden bala y plomo y linchamientos. Nosotros sabemos que el gatillo fácil no es seguridad. Queremos justicia. Queremos paz. Ojo por ojo, vamos a quedarnos todos ciegos.

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