El músico se entregó a la policía luego del asesinato de un hombre en el barrio Samoré, en Villa Lugano, y por el que estuvo prófugo durante más de un día. “Yo fui el que disparé, yo lo maté”, admitió el cantante ante las cámaras al llegar a la comisaría poco después de las 6.30, aunque aclaró que lo hizo en defensa propia.

“Estoy perfecto”, aseguró Pity cuando una cronista le preguntó por su estado de salud, y agregó que se escondió todo este tiempo “en la casa de unos amigos”.

“¿Sos inocente Pity”, le preguntó la misma cronista. “Creo que sí”, le contestó el músico, con su habitual calma, la que al menos muestra frente a la cámara.

El músico era buscado desde la madrugada del jueves, luego de que un grupo de vecinos lo señalara como el asesino de Cristian Díaz. Según trascendió, Álvarez y el hombre comenzaron a discutir en el estacionamiento del complejo y, en medio de la pelea, el líder de Viejas Locas sacó un arma y le pegó cuatro tiros, tres en la cabeza y uno en el pecho.

Luego del asesinato, Pity tiró el arma en una alcantarilla y se escapó junto a su novia en un Polo verde hacia el boliche Pinar de Rocha. Ahí, se encontraron con el padrastro de la joven, que intentó convencerlo de que se entregara pero el músico desistió de hacerlo camino a la comisaría. Su auto quedó abandonado a 100 metros de la discoteca, en Ramos Mejía. En su interior encontraron envoltorios de pasta base, unos 16 mil dólares y jeringas.

Mientras tanto, ante la Justicia, su novia lo inculpó por el asesinato: aseguró que él fue quien le disparó a Díaz y, de esa forma, reforzó los testimonios de los vecinos. En los llamados al 911, describieron alarmados la situación que veían sus ojos. “Hay un muerto en la calle”, advirtió uno de los testigos del hecho, que desde la ventana de su casa siguió toda la secuencia.

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