El hecho comenzó cuando dos hombres con armas de fuego y de forma muy violenta robaron las pertenencias, entre las que se encontraban elementos de tecnología, entre las que se encontraban una notebook y un teléfono celular de alta gama, a un transeúnte.

Una vez recepcionada la denuncia en la Fiscalía se ordenó a la *División Intervenciones Informáticas Complejas de la Policía de la Ciudad* las tareas investigativas para poder dar con los delincuentes.

Es así que personal policial coordinó con el damnificado el resguardo de la información digital y personal de los aparatos, sin desactivar las aplicaciones correspondientes a la ubicación y datos como ser la recepción de imágenes y videos entre otras, con el objeto de trabajar también sobre posibles errores en la utilización de los elementos sustraídos. Estos tipos de descuidos suelen darse ya que algunos malvivientes desconocen la totalidad de los distintos métodos para no ser rastreados mediante el dispositivo o mismo se confían en la utilización de estos de una forma impune.

Como resultado de estos trabajos sobre el instrumental se logró identificar el IMEI (código único y universal que transmite el aparato a la red al conectarse a la misma) del celular robado en el interior del barrio 1-11-14.

Una vez detectado el lugar de activación se dio intervención al personal de brigadas que lograron identificar que la señal provenía desde un local donde, hasta hace unos meses, funcionaba un locutorio y se comercializaban celulares.

Montada una guardia en el lugar se observó el movimiento de personas del lugar, notando que quienes no eran habitantes del lugar realizaban maniobras comerciales donde estaban involucrados dispositivos móviles.

Presentado el informe policial al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 62, a cargo del Dra. Patricia Guichandut, se libró una orden de allanamiento en el domicilio señalado la cual se llevó a cabo, debido a que se trataba de una zona hostil, con la colaboración de los cuerpos de tareas especiales de la *Policía de la Ciudad, DOEM y BRI.*

Al ingresar al establecimiento y realizadas las pericias oculares se observó que allí funcionaba un laboratorio técnico clandestino de clonación de celulares, donde se les alteraba a través de encontrándose en la requisa realizada 346 teléfonos celulares clonados, 563 partes y accesorios de distintos aparatos, 223 baterías de diversas marcas y un arma de fuego calibre 25 milímetros.

En los allanamientos dispuestos por magistrado interventor se logró la detención del encargado del lugar, un hombre de nacionalidad boliviana, además del secuestro de la totalidad de los teléfonos celulares “clonados”.

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