El fiscal de Lanús Sergio Schafer fue sorprendido por dos delincuentes que, armados y a los golpes, irrumpieron en su casa de la localidad bonaerense de Temperley. Los dos fueron detenidos tras una persecución por los techos y ahora investigan si se trató de un robo al voleo o si tenían “marcado” al funcionario judicial por alguna venganza.

Un vecino que advirtió movimientos sospechosos en la casa de Schafer, ubicada en la calle Zapiola 811, alertó al 911 y motivó la fuga de los ladrones por los techos. Los efectivos encontraron cuando llegaron solamente al fiscal, que había sido golpeado y seguía maniatado. Él mismo fue quien describió a los dos sospechosos y detalló también lo que se habían llevado.

Los delincuentes escaparon por el fondo de la casa saltando de techo en techo y de la misma forma fueron detrás de ellos los efectivos. A uno lo atraparon cuando intentaba bajar en la vivienda de un vecino sobre la calle Esquiú y el otro cuando trepaba a otra con árboles. “Me van a tener que matar, no me van a llevar”, gritabaEl fiscal de Lanús Sergio Schafer fue sorprendido por dos delincuentes que, armados y a los golpes, irrumpieron en su casa de la localidad bonaerense de Temperley. Los dos fueron detenidos tras una persecución por los techos y ahora investigan si se trató de un robo al voleo o si tenían “marcado” al funcionario judicial por alguna venganza.

Un vecino que advirtió movimientos sospechosos en la casa de Schafer, ubicada en la calle Zapiola 811, alertó al 911 y motivó la fuga de los ladrones por los techos. Los efectivos encontraron cuando llegaron solamente al fiscal, que había sido golpeado y seguía maniatado. Él mismo fue quien describió a los dos sospechosos y detalló también lo que se habían llevado.

Los delincuentes escaparon por el fondo de la casa saltando de techo en techo y de la misma forma fueron detrás de ellos los efectivos. A uno lo atraparon cuando intentaba bajar en la vivienda de un vecino sobre la calle Esquiú y el otro cuando trepaba a otra con árboles. “Me van a tener que matar, no me van a llevar”, gritaba el ladrón mientras tiraba patadas y trompadas para evitar ser detenido.

La policía les incautó 801 dólares, 5.000 pesos y dos relojes, que fueron reconocidos por la víctima del asalto como propios, y una billetera con una tarjeta SUBE que pertenecía a uno de los acusados. Más tarde, durante un procedimiento por el recorrido que hicieron los detenidos en su intento por escapar, encontraron un control remoto con la llave de un portón, que eran también de Schafer, una gorra, dos teléfonos celulares, 2.500 pesos y una pistola calibre 9 milímetros con ocho cartuchos del mismo calibre, que habría sido usada en la entradera. el ladrón mientras tiraba patadas y trompadas para evitar ser detenido.

La policía les incautó 801 dólares, 5.000 pesos y dos relojes, que fueron reconocidos por la víctima del asalto como propios, y una billetera con una tarjeta SUBE que pertenecía a uno de los acusados. Más tarde, durante un procedimiento por el recorrido que hicieron los detenidos en su intento por escapar, encontraron un control remoto con la llave de un portón, que eran también de Schafer, una gorra, dos teléfonos celulares, 2.500 pesos y una pistola calibre 9 milímetros con ocho cartuchos del mismo calibre, que habría sido usada en la entradera.

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